Historia

La mineralogía y meteorítica nacional debe sus bases al enorme legado de “Don Ignacio Domeyko”,(1802-1889) quien estudió y elaboró  numerosas publicaciones hasta 1889, en Santiago de Chile.

Uno de sus trabajos “Elementos de la mineralogía” de 1845, divide a los meteoritos en dos grupos, los hierros meteóricos y los aerolitos o piedras de rayo, muestra análisis químicos de ejemplares de Atacama, Colombia, México, y Siberia, lo cual nos habla de su entusiasmo al conseguirse ejemplares extranjeros para ampliar su estudio en esta ciencia incipiente, ya que tan solo 42 años antes, en 1803 la academia Francesa de Ciencias reconoce a los meteoritos como un fenómeno científico, debido a la caída de Aigle, Francia el 26 de abril de ese año.

Posteriormente Rodolfo Amando Philippi, (1808-1904),  en su expedición al Desierto de Atacama 1853 - 1854 visita el cráter meteórico de Imilac, guiado por su descubridor José María Chaile, en sus descriptivas dice: “Esta preciosa sustancia se halla en la parte más árida y triste del desierto” Recoge 678 pequeños fragmentos del meteorito, totalizando casi 3 libras y hace una descripción de estos “la superficie de estos pedazos es muy negra; en sus concavidades se encuentra la olivina en forma regular como si el hierro en estado de fusión se hubiese introducido entre cristales ya formados de olivina” y conjetura la supuesta entrada del meteorito a la tierra basado en la posición de sus hallazgos “el meteorito vino en la dirección del NNE al SSO, perdió algunas gotas en el camino y reventó lloviznando como chispas los pedazos chicos en la falda” cabe destacar el interés que despertó en este naturalista, alemán, el hierro meteórico de Imilac al haberle dedicado un capitulo separado en su obra “Viaje al desierto de Atacama”, publicada en 1860.